miércoles, 28 de julio de 2010

Un juego absurdo



El esfuerzo de tener que hablarle a una mujer que realmente te gusta y la carga de tener que escucharte a vos mismo decir tantas estupideces sin poder parar, es un claro ejemplo de lo pelotudos que somos cuando nos enamoramos. No sé por qué, con tal de llamarles la atención, nos permitimos padecer el oprobio, los malos tratos y hasta el escarnio de esas brujas envidiosas que llaman "amigas". A veces me pregunto como sería el mundo si la responsabilidad del "avance" dependiera únicamente de ellas (y no va a faltar la yegua que comente: "¿y si el parir y la crianza de los hijos dependiera de ustedes?"). Ya sé, sería aburrido...

miércoles, 21 de julio de 2010

¿Mujer y Ego?

No he dejado de observar que la acusación de mujeriego por parte de una dama es directamente proporcional al interés que esta siente por el acusado a decapitar(reconózcase la parábola, la ironía y la dicotomía).

viernes, 16 de julio de 2010

Si, quiero


Por fin la cámara de diputados dio el “si”, tras horas y horas de debate, a la unión civil entre personas del mismo sexo. A eso le llaman, a veces, democracia, a la disparidad y encuentro de opiniones que suelen derivar en un acuerdo común que se transforma en ley para todo el pueblo. Si bien no soy licenciado en ciencias políticas como mi amiga Eva, me considero un opinólogo profesional, y por eso es que, haciendo uso de mi libertad de expresión democrática, y abuso de mi anonimato mediático, quisiera decir que me parece increíble que el “partido” en diputados haya casi empatado con 33 votos a favor y 27 en contra, es decir que ¡Todavía hay gente que no acepta que dos personas puedan casarse y tener derechos civiles como cualquiera! ¡Increíble!

Me indigna entrar a facebook y encontrar grupos de fánaticos inquisidores, con más prejuicios que ganas de vivir, del tipo “di NO al matrimonio gay”, “el matrimonio gay es una aberración”, “dios no apoya el matrimonio gay”, u opiniones de individuos que piensan que la sociedad se va a desmoronar porque les permitan a dos personas del mismo sexo gozar de los derechos civiles que ellos disfrutaron, y mediante los cuales, a pesar de eso, no pudieron encontrar la paz civil ni la utopía social a la que aspiraban.

¿Qué se piensan, que prohibiéndoles la unión civil van a ser menos personas las que se decidan por una inclinación sexual sin miedo a los prejuicios sociales? ¿Que va a haber menos gays? ¿Creen que un chico no puede ser feliz teniendo padres homosexuales? ¿Y la cantidad de chicos que nacen de uniones heterosexuales y no tienen comida, ni techo? ¿Esos no importan porque nacieron de una unión “moral”, y por lo tanto es más “moral” que nazcan de manera natural pero que se caguen de hambre y no tengan una familia que los quiera? Y supongamos que los homosexuales puedan adoptar ¿qué le sigue a esto? ¿A los hijos de padres homosexuales les vamos a prohibir compartir aulas, boliches o bares como en Estados Unidos en su peor época de discriminación racial?

A esta altura del partido me parece irrisorio, y me da muchísima vergüenza, que en pleno siglo XXI siga estando latente un pensamiento ético de tipo medieval. Incluso, hoy en día, me resulta amoral que se piense en la homosexualidad como algo inmoral. Parece que para algunos cristianos la homosexualidad es un ataque directo, realizado intencionalmente, como por obra del demonio, contra sus vidas, pero nadie los afecta de manera concreta, es decir, ningún homosexual entra en pelotas en una iglesia, viola niños (que por cierto, violadores y degenerados, abundan no sólo en iglesias católicas), o toma una metralleta y, por ser gay, se pone a matar gente o asaltar bancos. No representan un mal latente contra la sociedad, sólo una opinión divergente, que en realidad se nota más que nada puertas adentro de una habitación, contra una forma de pensamiento dominante que se ha impuesto durante años ¿o acaso los que votaron en contra tienen miedo de que sus futuros hijos, al tener la posibilidad civil, se casen con alguien del mismo sexo? ¿O ellos mismos sienten tambalear su no tan segura sexualidad?

Y pensar que tantos chicos de la calle podrían tener un hogar gracias a esto, o un lugar donde no los hagan laburar, no se caguen de hambre, no los violen o prostituyan sus padres heterosexuales. Pero no, primero es la “moral”, ante todo. Gracias a ella esta va a ser una sociedad más justa e igualitaria. Mientras sigan habiendo matrimonios heterosexuales estas cosas terribles como el hambre y la prostitución de menores no van a suceder jamás.

miércoles, 14 de julio de 2010

¿Y para qué estudiás Letras?



Ayer dediqué casi todo mi día a mis ojos, y no me refiero con esto a que me haya deleitado mirando alguna modelo o señorita de protuberantes atributos, sino a que fui al oculista para que me recetara anteojos nuevos y así, por fin, poder manejar, salir a bailar y mirar chicas sin la necesidad de tener que disfrazar mi cuerpo hercúleo (¿) de Anteojito, Mr Nerd o Dr Octopus.

La cuestión es que el oftalmólogo resultó ser un sujeto bastante piola, de unos sesenta años de edad, uno de esos médicos que hacen chistes incluyendo palabrotas capaces de transformar a los profesionales más despiadados en unos corderitos de la ciencia algo simpáticos. Me sentí muy cómodo conversando.

Resulta que estábamos charlando lo más bien, para hacer tiempo hasta que se me acostumbraran mis dos ojos verdes color Tom Cruise a los nuevos lentes de contacto, cuando me hizo la pregunta del millón:

-Che, pibe ¿y vos qué estudiás?- con un tono como si estuviéramos en Polémica en el Bar y el fuera el cantinero.

-Letras…- le respondí, con mirada desafiante, como diciendo "dale, dale, qué vas a acotar ¿que no voy a tener trabajo? ¿me vas aperguntar si me dedico a pintar paredes con publicidades de "Coca Cola?".

Se hizo un silencio. Me miró fijo y, con una sonrisa en la mitad de la boca, me dijo:

-Yo tenía un amigo que estudiaba Letras…- se quedó pensando, como acordándose, si siguió- ¿y para qué estudiaás Letras?-dijo como volviendo, y agregó para cagarla definitivamente - ¿para levantarte minas?

-Si bien me da herramientas considerables de locuacidad, nada despreciables comparadas con las que puede recibir un ingeniero, abogado o contador, que necesita de una billetera bastante abultada para conseguir mujeres, o al menos un poco de interés femenino, la respuesta es no- dije, más o menos.

-No, no, no te enojes…- razonando en lo que había dicho, o en cómo lo había preguntado- es que tenía un amigo que lo hacía por eso- excusándose- te preguntaba para joderte nomás.

Respuesta imaginaria:

-¿Y vos estudiaste oftalmología para poder mirar a los ojos a las chicas o con el fin de inventar anteojos mágicos para poder verlas desnudas alguna vez en la vida?

Respuesta real:

-No, no dedicaría años de mi vida a pasar hambre, a padecer la soledad y a sentirme lejos de los intereses comunes sólo para “conquistar” una mujer.
-Bueno, apoyá la pera ahí… eso… ahora la frente, mantené el ojo derecho y no parpadees…

¬¬

lunes, 12 de julio de 2010

"Traeme la novia"


“Traeme la novia”

…Dijo la abuela, y agregó indignada “este chico… ¡qué cosa seria que no forma pareja!”… para rematarla con un “¿qué pasa, nene, no te gusta ninguna, no tenés suerte, o te pensás quedar soltero?”. Y, no, abuela ¿te creés que voy a traer a casa a cualquiera? ¿Parezco de esos desesperados que con tal de no estar solos agarran lo primero que les cae en las garras sólo para demostrarles a los demás que puede llegar a ser un tipo feliz por que tiene a alguien al lado?

Abuela, las mujeres están un poco rayadas últimamente. Yo sé que vos me advertiste que al crecer las cosas no iban a ser iguales, que a esa chica que me gustaba en la primaria, al crecer, se le iba a dibujar un signo de pesos en los ojos y a irse con Carlitos, el que se recibió de ingeniero y que, a pesar de ser un hijo de puta, le da la posibilidad de estar cómoda. Me habías avisado que, antes de los 35, de ser posible, quieren ser madres. Me previste de que dejara de llorar porque la ex novia ya tenía otro novio(o futuro ex, que es más o menos lo mismo) y que parecía un pelotudo dándome al llanto cuando no valía la pena ¿y ahora querés que te lleve a casa a una interesada, descorazonada, o yegua con tal de verme con alguien? No, Nona, hay veces que no te entiendo. No te gusta verme llorar, pero te apetecen las cosas que me hacen sufrir. Tiempo al tiempo…

Ella tiene que ser especial, de esas que no te piden “un tiempo” cuando las cosas no andan bien, sino que te plantean lo que necesitan y buscan la manera de resolverlo de a dos; de esas a las que les gusta cocinarte una torta para el domingo a la tarde; de las que no están desesperadas por ser madres o casarse y no les da igual cualquier salame con guita. Abuela, vamos, esas minas son corruptibles, como los tipos que solamente ven el buen culo que tiene una mujer y, después, cuando ya casados, se le cae a la propia esposa, se mandan a mudar apenas ven otro mejor. Yo quiero esa mujer que le haga frente a cualquiera que se meta conmigo o trate de infamarme, ya sean amigas, padres, hermanos, empleadores o ex novias. Quiero a esa mujer con carácter templado que me diga lo que quiere y, una vez conseguido, no se siga quejando por la misma boludez o no ponga cara de orto una semana completa. Me gustan esas que leen libros, disfrutan del cine nacional, pero que a la vez son capaces de tomarse un Fernet conmigo en la playa mientras estoy pescando y tengo olor a camarones por todos lados. Ni hablar del sexo, perdón que te lo confiese, pero necesito estar con alguien que me tenga ganas constantemente y que se quede a dormir. No quiero estar con una quejosa que pone excusas siempre.

Me gustaría llevarla de vacaciones con mi familia y comer un asado los domingos. Quisiera que charle con vos o con la suegra, y no de compromiso, sino con ganas, con buena onda. Y es imprescindible que le gusten los perros, y los animales, sino va al muere conmigo, porque si no es capaz de dejar dormir a mi perro entre nosotros, no existe. Ah, por cierto, también me gustan las sorpresas, o que se tome la molestia de querer sacarme de la rutina y me proponga hacer cosas nuevas, nada de ir siempre al cine, al parque, a visitar a los amigos, sino, por ejemplo, que me proponga ir a escalar o a andar en kayak.

Necesito llevarla a cenar con amigos y no pasar vergüenza porque sea una tarada que no sabe quien es Borges o porque no pueda estar a la altura de tomarse con humor las estupideces de un amigo medio borracho. Tampoco quiero que sea un macho, pero vos me entendés, busco esa complicidad que me haga sentir formar parte de un equipo verdadero, donde hay mutua confianza y nadie hace un juego oculto para ver quien caga o deja al otro primero. La inteligencia es fundamental, abu, no quiero que esté todo el día hablando de Britney Spears, de que quiere ser vedette, o de ropa, diseño, y farándula.

También quisiera que se vista bien, con estilo, no que se ponga una minifalda cuando le queda como el traste (ya sé que es para el traste, pero yo dije “como el traste”), o que sepa empilcharse para la ocasión… nada de caer a una cena familiar vestida de gata, o en el casamiento del sobrino con unos aros macumberos que asusten hasta las estatuas de la iglesia. Pretendo a su vez que sea amiga de mis amigos, o al menos que haya buena onda y le guste juntarse con ellos. No me gustaría que no la quieran o que ella ande como gato erizado cada vez que salen conmigo. . Y hablando de eso, que tenga la menor cantidad de amigos varones posibles; que sean pocos, pero buenos, y de ser posible con novia, y sino de esos que sabés no les tienen ganas. No me gustan las que andan rodeadas de flacos que les tiran onda y se hacen las boludas histéricas diciendo “¡Ay, es sólo mi amigo!”.
Tengo que confesar que me gusta un poco que me tengan celos. No quiero a una como esa de la película Carrie, pero si que te demuestre que le importás con alguna escenita de vez en cuando. Estar con un zombie liberal me hartaría.

En fin, abuela, la lista podría seguir, pero creo que esas son las prioridades para que te lleve la novia. Sé que sos mi abuela y no Papá Noel, pero ¿a vos te parece fácil encontrar algo que se le parezca entre tanta Lady Gaga, resentida, desesperada, interesada, virga y cheta? Es como encontrar una aguja en un pajar, asique no te quejes si le soy fiel a mis necesidades. Mejor es no tener que andar lamentando lo que se tiene.

viernes, 9 de julio de 2010

¿Chalecos anti choque?


Me preguntaba por qué motivo, razón o circunstancia, a la Dirección General de Tránsito se le ocurrió que los motociclistas deben usar un “chaleco refractario”, tan ridículo como incómodo, cada vez que una persona se sube a una moto. En aquel momento de reflexión oblogada se me cruzó por la cabeza una situación: Estás por salir con tu novia, por pasar a buscar a tu chica, o a esa mujer que querés impresionar con tu nueva Harley; entonces te peinás, te ponés un buen jean con unas zapatillas de onda, empilchás tu mejor remera o camisa, te peinás para hacer una entrada triunfal con melena al viento mientras ella te ve llegar desde la puerta, y te acordás de que te tenés que poner un chaleco ridículo, naranja, violeta, o verde fosforescente, con el cual te ve tu abuela casi ciega con un derrame en el ojo, una operación de cataratas, y una conjuntivitis que te deja daltónico, y te querés matar. Con esos chalecos te agarra un franco tirador y te la pone en la cabeza desde mil metros con una gomera. Inconcebiblemente ridículo.

Y nos quieren hacer creer que es por “nuestra seguridad” y dárselas al mismo tiempo de abnegados patriotas que cuidan de sus conciudadanos. Me gustaría, pero mucho, entender las razones que los ha llevado a poner en vigencia esta ley pelotuda que nos obliga a usar el chaleco. Por eso me e he tomado el atrevimiento de conjeturar algunas hipótesis al respecto acerca de los posibles motivos que han llevado a nuestras mentes más lúcidas a implementar su uso:

a) Ocurrían muchos accidentes automovilísticos porque la gente iba bien vestida

b) Las personas que circulaban en auto nunca veían a los motociclistas que andaban sin en chaleco, lo cual es la verdadera causa de los accidentes en moto, la prioridad número uno en materia de tránsito, y una situación que únicamente se soluciona usando una prenda ridícula. Asique, si te chocaron y no te vieron, acordáte de la culpa que no fue del tipo que estaba totalmente borracho y pasó en rojo, es tuya, por no usar el chaleco ¿cómo pretendías que te viera?

c) Los motociclistas no se ven y nunca se vieron de noche, y por las dudas, hay también que usar los chalecos de día (por si mi abuela se atreve a manejar)

d) Los ”zorros” se están quedando cada vez más ciegos y necesitan ver números más grandes

e) Hay una conspiración del gobierno para poner a prueba nuestra paciencia y cuyo plan secreto es exigir cada vez más y dar cada vez menos

f) El Director General de Tránsito está caliente con tu novia, se la quiere levantar pasándola a buscar en su Mercedes, y te hace poner a vos el chaleco para que ella se ría en tu cara o se enoje cuando se lo hacés poner sobre su mejor ropa.

g) A alguien de la Dirección General de Tránsito le patinó la novia un motociclista

¿A alguien se le ocurre alguna otra pelotudez? Mi cerebro no puede con más. He decidido, a raíz de esto, postularme para el puesto de Director General de Tránsito y hacer pintar de verde o naranja a todos los autos. Estoy seguro que el problema de que choquen en las esquinas o las rutas es que no se vieron por su color opaco. Esto está científicamente comprobado: Un grupo de científicos de la universidad de Oxford puso a veinte pelotudos re mamados a manejar sin autos fosforescentes, e hicieron que uno pase en rojo y el otro en verde, ambos con autos sin VTV, con exceso de velocidad y con conductores hablando por celular mientras huían de la policía, y maravillosamente todos chocaron. Después, pintaron los vehículos y sólo chocaron dieciocho personas de las veinte que habían sido puestos a prueba. Eso si, los que chocaron se reconocieron como iguales, y lo hicieron, al menos, a la moda, con estilo y color.

jueves, 8 de julio de 2010

"No seré felíz, pero tengo marido"

Hace unos días hablaba con una compañera de trabajo que me preguntaba si tenía que rendir algún parcial en estos días. Respondí afirmativamente. Por no ser grosero, ni parecer un nariz repingada que deja de conversar al menor indicio de silencios incómodos, le hice la misma pregunta. Ella me dijo que había rendido y le había ido bien. La felicité, y con tono burlón di a entender que era una chica exitosa que conseguía todo lo que se disponía. Entonces, sonriendo, me rebatió “Sólo me falta recibirme, casarme, tener hijos, y listo”. Inmediatamente inquirí con asombro “¿y después?” Se quedó pensando, y con una sonrisita en la boca, como a quien le faltan respuestas a una vida llena de planes y preguntas, hizo un gesto con los hombros como dando a entender que sus objetivos en la vida se habían terminado. Después uno escucha hablar de feminismo, liberación sexual,de la igualdad de derechos de la pobre ama de casa que soporta los malos tratos del marido y que, sin salir más que para hacer las compras o ir a misa, se ahoga en una vida de monotonía y aburrimiento, de que la mujer ha salido al mercado laboral y, en los tiempos que corren, tiene una nueva vida de éxito empresarial que la ha desplazado de sus roles y no sé cuántas boludeces más que las debe creer solamente un 10% de las mujeres que estudian. Entonces, cuando escucho un comentario como el de mi compañera, al estilo Susanita, no puedo dejar de pensar “¡Dejáte de joder!”. Eso, sin hablar del tipo que se hace el fiestero, que sale todos los fines de semana, o que socarronamente dice "¿yo, casarme? ni en pedo, si ya no se usa"

Hay personas que me dan la sensación de que no creen en su propio discurso. No pedo creer que la gente piense realmente que la vida termina en la carrera y criar hijos ¿eso es todo? Situación similar al que estudia sólo por dinero “ ¿y para qué más sino?", diría... "Si el dinero es lo que me va a abrir las puertas para tener un auto, una casa, y muchas cosas que son necesarias para casarme y tener hijos”. Todo esfuerzo entonces termina en lo mismo.

Nos quejamos de la generación de nuestros viejos, que se casaron temprano, se divorciaron a los 50(o comenzaron a no soportarse, que es peor) y laburaron supuestamente para darle a los hijos la educación que ellos no pudieron tener o no se animaron a soportar, pero muchas veces deseamos lo mismo y apuntamos a un objetivo no muy diferente. Yo me pregunto ¿qué le va a dejar de legado nuestra exitosa generación de intelectuales recibidos, con casa, auto de alta gama y familia, a una futura generación de hijos para la cual no tiene casi tiempo y de la que seguramente pretenderá aún más? Quizás, que aproveche alguna oportunidad que nosotros no hemos tenido, como nuestros viejos. Pero como tenemos muchas cosas, ya algo se nos va a ocurrir, pero la falta de ocurrencias al respecto, precisamente, deja mucho que desear del trabajo generacional que hicieron ellos, al menos laburando para criar engendros como yo que critican en los blogs y se dedican a estudiar para tener un día a un hijo que ya ni siquiera estudie o critique. Hipotetizo: esa generación, al menos aquella similar a la que pretende mi compañera, va a ser parecida a la nuestra, salvo que muchísimo más hedonista y entregada al sin sentido.

Llegamos a la andropausia, la menopausia ¿y después qué? Y… nada… si ahí se termina la vida, total, el objetivo socialmente avalado por los demás infelices, que no pudieron sonreír con el mismo plan de vida que te vendieron, ya se cumplió. A esta forma de pensamiento le vendría muy bien la frase que titula la poco reconocida obra de teatro popular “No seré feliz, pero tengo marido”…

El éxito no lo vamos a tener sólo con el estudio, la casa y el auto, si es que pensamos que el estudio es sólo para la casa y el auto, los cuales nuestra “afortunada” generación tuvo, y para la que no le sirvió más que para darse cuenta que la única forma de volver a tener algo es estudiando lo que nos gusta para seguir teniendo más y más cosas que a la larga nos desagradan o nos hinchan las pelotas. Entonces ¿cómo vamos a hacer para transmitir valores no medidos por el interés monetario y/o circunstancial a una generación a la que le enseñamos a ser interesada, desmedidamente hedonista y proverbialmente egocéntrica?

martes, 6 de julio de 2010

"Por favor, mienteme"...

“Miénteme como siempre,

Por favor miénteme

Necesito creerte

Convénceme

Miénteme con un beso

Que parezca de amor

Necesito quererte

Culpable o no”



…Canta “Luismi”, y piensa inconcientemente la gran mayoría de los hombres enamorados, o pelotudizados, que sería más o menos lo mismo, teniendo en cuenta el grado de sinceridad que tenga para con su ego el susodicho de testículos inflamados, sea por la masturbación o por lo que soporta de una mujer para no tener que hacerlo. Y que quede claro, que he dicho “inconcientemente”, porque siempre uno pretende saber la verdad al menor indicador de quilombos, aunque en realidad no la quiera, ya que luego de conocerla se transforma en un desconocido American Psycho , siempre caratulado de “violento” ante la menor mirada de ira a la pobre e indefensa víctima.

Los problemas más frecuentes pueden ir desde miraditas extrañas, actitudes quejosas constantes, falta de tiempo para verte y de ganas para el sexo, y hasta salidas excesivas con amigas que uno sabe están a varios petes, perdón, pasos (qué cosas estoy diciendo) de distancia de transformarse en la imagen arrodillada de la piadosa y respetada Madre Teresa de Calcuta rogándo recibir virtudes divinas, o en aquella mujer refinada y recatada de la que nos enamoramos un día. Varios se preguntan “¿mi novia una conchuda descorazonada como la amiga que garcha con cuanto macho se le cruce?", y se responden solos "¡Jamás, ella es una princesa incorruptible de altos valores morales como mi madre, que tiene y ama a un único hombre, a quien ha conocido después de un arduo proceso de selección y estudio, y a quien jamás se entregó hasta no estar segura de sus intenciones!”. Después, cuando aparece un amigo llorando por alguna infidelidad o abandono, comentarán los mismos  “pobre Fulanito, menos mal que mi Fulana es tan buena que jamás me haría algo así…”. Y Siempre le pasa al otro, jamás a uno...

Por eso nuestra cabeza pide como “Luismi”, inconcientemente, que nos mientan, y después reclamamos se nos diga la verdad; pero nunca pudimos con ella, porque necesitábamos tener la certeza de que nuestras ilusiones estaban justificadas. Claro, “vos te lo buscaste, yo soy como soy”,”me conociste así”, “uno cambia con el tiempo”, alegarán con cara de abuela regañadora, como si uno fuera Videla e intentara acallar la voz de la única, absoluta e incuestionable verdad, o un incomprensivo sin corazón que no entiende que la gente es libre, se confunde, que la declaración de los derechos humanos, que la menstruación, que el signo Sagitario no combina con Cáncer, y que los pelotudos como vos se creen cualquier sanata de excusas inconexas mientras se lagrimee como un negrito africano desnutrido y bla bla bla (en ese momento te dan ganas ponerla en "mute" como al tele ¿dónde tendrán el control? No seas desubicado y no pienses en esas cochinadas, que esto es serio, che...). A veces, algunos, cuando la ven lagrimear, se conmueve, piden, perdón, regalan chocolates, y se creen menos humanos que una aguaviva arruinando el mejor día de verano del año. Pero otros, denominados por muchas “hijos de puta”, como yo, nos decimos y preguntamos por qué cuando la conocimos tenía ganas de vernos, de compartir tiempo con nosotros, de tener sexo en lugar y de cualquier manera que la perversión del espíritu del humano permita llegar a comprender y ahora no, por qué que en aquel momento las “chicas”, como a ella le gusta decirle a las brujas de las amigas que ahora te defenestran sólo para tener alguien con quien salir y no sentirse tan solas y envidiosas, se llevaban re bien con vos, te invitaban a sus cumpleaños, la felicitaban por iniciar una relación y hasta te agregaban al msn para hacer sociales y formar un gran grupete de amigotes. Nos custionamos también por qué ese pibe que siempre estaba en su casa con cara de cordero degollado, al que no podías siquiera atreverte a mirar con celos porque era amigo de la familia, de toda la vida, un megapancho bananoide al que vivía bailándole reggaetón en el boliche y refregándole el culo como si no tuviera pito, un mes después de cortar con vos, es el que se la mueve. Y vos sos el payaso más grande que los circos tercermundistas puedan promocionar, porque sospechaste, te encabronaste, te mintieron y te cagaste en vez de afrontar las cosas. Ahora, a llorar a Magoya, porque “todos cambiamos, y ya no tengo nada con vos”. Pero, conchuda a la nano potencia, vos me dijiste que era tu amigo cuando te celaba, y una semana después de cortar conmigo es tu novio. Siempre vamos a ser los celosos sin motivos, los infieles, los fiesteros, los que tenemos la autoestima baja. Ella, cambio, una mujer hecha, derecha y dispuesta, una reina; y claro, si terminó con vos, sale a bailar y se la encaran, como mínimo quince flacos por noche, de los cuales cinco le gustan, a tres se aprieta y uno es un potencial novio ¿cómo no va a tener la autoestima alta y ser segura de si misma el mono tití que se viste de seda y, con la calentura de los chabones desesperados, princesa queda? Si no tiene que hacer nada más que ponerse un corpiño con relleno, pintarrajearse un poco y plantarse con una amiga a bailar solas esperando a que la presa proponga? Pensar que te hizo padecer tanto a vos para que en una noche se deje toquetear por el primer calentón que se le cruce.  Vos, en cambio,  estás un mes como un terrible tarado saliendo todas las noches y encarándote quince minas, de las cuales te gustan cinco, tres te dan bola, y una te pasa el teléfono para responderte en un mensaje que no puede salir porque esa noche la pasa a buscar su novio.

De repente, en alguna ocasión, te la encontrás una noche, y se te planta a hablar al lado del otro salame que lleva de la mano como si nunca te hubiera jurado su amor, como si fueras el amigo lejano de la prima, o como si nunca hubieras tenido ese sexo magnifico que tuviste durante horas. Te habla como si fueras el mejor amigo o ella jamás hubiera hecho nada para amargarte la vida. Pero ni se te ocurra decir algo, porque al menor reproche, sos un inseguro cuyo ego no soporta que ella sea una mujer libre de deudas y exitosa en el amor. Entonces te canta ella a vos la última estrofa de la canción de “Luismi”:

“No tengo ya derecho a reprocharte nada

Pues nada queda ya de ti, de mi de ayer

Qué pena, nuestra historia pudo ser fantástica”…


Después  llegás a tu casa, ponés la radio, y suena:



Voy, a apagar la luz, para pensar en ti

Y así, dejar volar, a la imaginación

Ahí, donde todo lo puedo, donde no hay imposibles

Que importa, vivir de ilusiones, si así soy feliz”…

...pecisamente cuando estás haciendo honores a Onán y ella a Afrodita.